jueves, 16 de febrero de 2012

Mi Valencia



He oído comentarios de gente mayor del estilo "Valencia, no te reconozco...". Yo si, soy joven y la reconozco demasiado. El último bastión de la República se ha convertido en esto, y con 21 años es lo único que conozco.
Sólo conozco la Valencia de la Formula 1, la Ciudad de las Artes y las Ciencias, America's Cup... o lo que es lo mismo, la Valencia del despilfarro, de arrasar el Cabanyal, retirar ayudas a los estudiantes, de listas de espera de 2 años para una operación y un largo etc.
¿Lo de hoy? Lo de hoy no me sorprende, el problema que tenemos es grande, lo llevamos arrastrando desde hace años y algo me hace pensar que en los próximos 4 años solo va a empeorar.

Tiene gracia que a esos policías se los llame antidisturbios, cuando son ellos los que causan los disturbios atacando a manifestantes que reclaman algo justo de forma excesivamente pacífica a mi juicio. Es cierto que los policías tienen la capacidad para decidir si es necesario el uso de la fuerza o no. ¿De verdad lo era? Nadie se lo cree, seguid entrenando perros sádicos en las academias para asesinos que pagamos entre todos, pero esto acabará pronto.
Aunque no siempre ganen los buenos, una flor es más poderosa que una bala. Estoy seguro.

miércoles, 15 de febrero de 2012

Un momento especial.

Lo que menos me motiva de escribir en un blog es tener que preocuparme por el diseño de las entradas, pero de momento voy a escribir y ya está.
Antes, escuchando música que hacía años que no escuchaba he recordado algo que me ha llamado la atención, un recuerdo muy normal, sin más, pero pensando en ello me siento bien.

La verdad es que he comprobado la fecha en google, pero tenía en mente que era justo ese día : 14 de noviembre de 2005. Salía a la venta el disco "Gaia II: La voz dormida" de Mägo de Oz y ellos iban a firmar discos a Media Markt. Nadie podía llevarme y me fui solo en metro y tranvía a comprarlo, pero me encontré con gente conocida de camino y estuve con ellos. Allí ya sonaban las canciones del nuevo disco, así que se me hizo menos pesada la cola que tuve que hacer.
Diría que mis amigos se fueron a Nuevo Centro, a la bolera y cenaron allí, pero yo tenía demasiadas ganas de escuchar el disco y leer las 40 o 50 páginas de historia que llevaba el libreto. Fui a casa de mi abuela, que era lo que más cerca tenía y estuve probablemente 2 o 3 horas encerrado en una habitación alucinando.


He releído lo que he escrito varias veces lo que he escrito y suena a algo muy normal, pero cuando tienes ilusión por algo no necesitas mucho más, diría que ese ha sido uno de los mejores días de mi vida.